domingo, 22 de febrero de 2009

ASCENSIÓN AL CAMORRO ALTO (SIERRA CHIMENEA) - ANTEQUERA

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Y aquí estamos, sobre la Cumbre del Camorro (a 1.370 m.a.); haciendo camino al andar, sobre ese equilibrio: entre la piedra y las nubes. Y algunos, hasta en la foto como recuerdo
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Otra de las cruces por aquí arriba existentes.
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Cumbre por donde vemos esparcidas algunas cruces y placas

Y así íbamos llegando, uno tras otro, poco a poco hasta la misma y última altura de esta Sierra de la Chimenea

Cumbre del Camorro que ya "olfateábamos"
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Y que, alternándose con momentos de sol, nos descubrían retazos de este magnífico horizonte que íbamos ganando: la ciudad de Antequera allá abajo, y la Peña de los Enamorados a la derecha
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Acompañada de unas ráfagas de viento que empezaban a soplar por esta vertiente del Camorro
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Y una niebla, que empezaba a subir y subir como salida de la nada
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Con alguna muestra que otra de los fósiles que esta sierra guarda como tesoro al aire libre. Aquí, ejemplar de Lytoceras, cuya concha vemos sin ningún tipo de ornamentación; género este que da nombre a la familia de ammonites (Lytoceratidae): la puerta hacia el pasado de estas tierras.
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Otra de las formaciones caprichosas
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Y lo más característico y pintoresco de este paisaje kárstico
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Y la verdad es que por aquí ya empezaba lo bueno...
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Y eso que todavía no estábamos tan moribundos, pero los buitres... por si acaso, volaban sobre nuestras cabezas!
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Y el Cortijo los Navazos, con esa tierra tan característica, la llamada del "bujeo", en donde se crían los estupendos garbanzos de Antequera. Aunque hoy, al parecer, andaban con la vista puesta en la soja.
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Y de nuevo, vistas hacia atrás: abajo dejamos el Puerto de la Escaleruela y la ciudad de Antequera allá abajo
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Y sobre el Puerto de la Escaleruela que le damos este giro al sentido de la marcha, a nuestra derecha ahora. Debiendo de traspasar esta alambrada por "la puerta" que tenemos en frente, debiéndola de dejar como estaba, cerrada por supuesto.
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Lirios silvestres que por aquí abundaban sobre el terreno como flora más característica de este entorno, el llamado iris o lirio de invierno ( Iris planifolia )
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Torcal que, ya, a lo lejos se nos va desplegando nuestra izquierda, como punto de referencia más inmediato.
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Puerto con magníficas vistas hacia la ciudad de Antequera y su extensa vega, Peña de los Enamorados, Laguna de Fuente de Piedra y las Sierras de la Horconera y Rute al fondo
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Y así vamos llegando ya al Puerto de la Escaleruela con esta visión del Camorro nueva: la de su cara Sureste, por donde lo atacaremos
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Paraje Natural este sobre el que nos encontramos, dentro de sus límites
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Empedrado sobre el camino, como vemos, con más detalle, a punto casi de cielo
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Y sube que te sube en zig-zag vamos ganando altura, centímetro a centímetro
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Sendero de la Escaleruela que vemos por aquí tan empedrado, y nunca mejor dicho
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Con una nueva vista y más cercana en detalle del Camorro Alto, allá arriba en la posición de espera. Aquí, monstrándonos su cara Norte
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Señales que con las que nos topamos: la de la Ruta de la Escaleruela (por la que continuamos), Cortijo los Navazos ( a 2,2 km.) y Nacimiento de la Villa, hacia la izquierda.
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Realizando aquí una pequeña parada para tomarnos un ligero tentempié antes de comenzar con la subida que nos espera
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Continuando con el sendero de los pasos por este carril carrtero que da acceso al cortijo que tenemos de frente primero.
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Debiendo de cruzar en primer lugar la carretera sobre la que nos encontramos sobre la marcha y que se dirige hacia el Valle de Abdalajís y la ciudad de Álora. Y con la vista al frente, cómo no, del Camorro Alto como cumbre y meta
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Por este sendero primero que vamos, el de la Escaleruela para más señas. Catalogado como SL A-22 y por el que caminaremos durante un buen rato y trecho
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Así que todos abajo, y a darle a los pasos... Hacia allí, sí; hacia allí!
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Cruce de la carretera que sube de Antequera hacia el Valle del Abdalajís, junto al que nos deja el autocar como punto de referencia
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Vista parcial de la ciudad de Antequera y de su Alcazaba a nuestro paso con el autocar. Ciudad que fue propuesta en su día, sin éxito, como capital del gobierno andaluz por su consabida y favorable equidistancia
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Ruta a la vista
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Altimetría de la Ruta
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EL CAMORRO ALTO (SIERRA CHIMENEA), ANTEQUERA

Hoy ponemos rumbo hacia el municipio malagueño de Antequera. Ciudad esta en el centro de la comarca que lleva su nombre y que fue propuesta en su día, sin éxito en la votación (que resultó a favor de Sevilla), como sede del gobierno andaluz, por su estratégico enclave geográfico y de comunicaciones, resultado de la consabida equidistancia hacia toda Andalucía.
Haciendo primero una pequeña reseña geográfica, antes de entrar en faena, para orientarnos sobre este paraje tan soberbio como único que le pertenece por naturaleza propia: El Torcal de Antequera. Una de las sierras más orientales del Penibético y primer territorio de Andalucía reconocido como Espacio Natural Protegido al ser declarado "Sitio Natural de Interés Nacional" en el año 1929. Más adelante su calificación fue cambiada a Parque Natural en 1978; estando actualmente considerado, por ley 2/1989, como Paraje Natural por su interés geológico, biológico y paisajístico. Todo ello en pro de salvar esta "joya de la corona" andaluza.
Cuenta con una extensión de unas 1.200 hectáreas, que “afloró” a la superficie con el plegamiento alpino, después de millones de años sumergido bajo las aguas (prueba de ello, la cantidad de fósiles marinos que podemos encontrar por esta zona formados en el jurásico).
Y aquí, extendiéndose hacia El Valle de Abdalajís, se encuentra Sierra Chimenea, en la parte más occidental del Torcal. Y allá arriba, con sus 1.370 m.a., como punto de referencia más emblemático, se encuentra el Camorro Alto; presidiendo este horizonte, junto a la majestuosa ciudad de Antequera, marco inequívoco del paisaje kárstico por excelencia de esta Andalucía nuestra y de toda España, sin ir más lejos.
Así que, para acá que nos dirigimos nosotros hoy desde Granada, hasta la hermosa Antequera, para realizar la subida a este punto tan emblemático, que se levanta sobre el cielo, tan altivo como atrayente.
Como mayor referencia, para coronar esta magnífica atalaya del Camorro Alto (hasta no hace mucho se podía distinguir sobre ella una torre-vigía de origen árabe), saliendo de Antequera, al poco de comenzar la subida al Torcal nos sale la desviación hacia el Valle de Abdalajís. Cruce sobre la carretera junto al que nos deja el autobús, en una pequeña explanada a la derecha; y a los pocos metros de coger este desvío, de nuevo sobre el primer e inmediato carril que nos sale a nuestra izquierda, una vez cruzado el asfalto, que comenzamos con la caminata.
Tomando pues el citado carril, que pasa por debajo de la explanada, partiendo de una altitud de 590 m., y caminando por el mismo durante 2 kilómetros aproximadamente. Sendero de la Escaleruela concretamente, señalizado como SL-A 22, que tomamos, con dirección hacia el Cortijo de Buenavista. Tramo en suave y continuo ascenso que nos lleva unos 40 minutos.
Una vez a pie de monte comenzamos ya con la subida propiamente dicha, por los límites de esta zona catalogada como Paraje Natural, que se hace en zig-zag para mayor comodidad de la misma, por una senda en la que se alterna con varios tramos de camino empedrados. Esta subida se realiza en una media hora corta. Ascendido aproximadamente unos 365 m., hasta el Puerto de la Escaleruela ( a 955 m.a.) , restándonos unos 415 m., ya que el desnivel total a superar en la ruta es de unos 780 m.
Vistas desde el Puerto de la Escaleruela tan maravillosas como de la ciudad de Antequera, Peña de los Enamorados, Laguna de Fuente de Piedra y las Sierras de la Horconera y de Rute; una visión de conjunto del Torcal, a nuestra derecha; y a nuestra espalda, la extensa nava en donde está ubicado el Cortijo de los Navazos, junto a las primeras formaciones de roca caliza del paraje. Y que, tras deleitarnos con las mismas y del entorno que nos rodea, tomando un poco más de oxígeno si cabe sobre esta planicie, comenzamos con la ascensión al Camorro por esta cara, la orientada al sureste.
Lo primero que hacemos es atravesar una portilla sobre la alambrada que tendremos que abrir y cerrar para comenzar con la subida que nos ocupa. Estrecho y corto senderillo por el que caminaremos a continuación, y que transcurre en nuestros primeros pasos junto a la alambrada, con un piso terroso de color rojizo, por el que subiremos durante un tramo del mismo hasta conectar con las primeras zonas rocosas; para una vez aquí, ascender en diagonal, girando a la derecha, ya sin camino, siguiendo algunos hitos (pequeños mogotes de piedras) desperdigados por la montaña.
Pasos que damos entre grandes bloques de roca caliza; la típica y característica de esta zona. Cuyas formas y siluetas, que el agua ha moldeado a base de tiempo, ha convertido en más que extraño e inigualable este paisaje que nos rodea y envuelve.
Vista ahora del Cortijo Los Navazos que tenemos debajo, a nuestra izquierda y/o espalda, como referencia, en donde estaban preparando esa tierra tan especial de color negruzco. Magnífico terreno para esos garbanzos de fama tan reconocida como son los de Antequera; la llamada tierra de bujeo. Con la compañía además, sobre el cielo, de un nutrido grupo de buitres que ya empezaban a hacer círculos sobre nuestras cabezas... ¡ Y eso que todavía estábamos enteros !
Así que, ya, cordal hacia arriba que te tira, vamos alternando piso rocoso, con pequeñas y deliciosas pequeñas placetas verdes a modo de refugios naturales, que nos invitan a quedarnos a nuestro paso. Curiosas oquedades, grietas, estrechos corredores, callejones, dolinas o torcas; saltando unas veces, otras aupándonos con pequeños destrepes... Aquí estamos, tras una hora de dura subida desde el Puerto de la Escaleruela; sobre un vertiginoso corte, hacia el vacío de su cara norte; junto a la primera cruz de hierro con la que nos topamos y a la que nos aupamos, antes de situarnos sobre el cercano vértice geodésico, testigo mudo de tanto ascenso. Y debajo, junto a él, otra cruz más y algunas placas alrededor como testigos y testimonio del pasado. Con todas las vistas que conlleva, aunque negadas, en su mayoría hoy, por la niebla.
Y aquí nosotros, humanos tan pequeños. Un pico más, pero no cualquiera, El Camorro, tan altivo como casi al filo de lo imposible (y nunca mejor dicho) porque hay que guardar el equilibro para conseguirlo, si subimos muchos de golpe.
Aquí, sobre los 1.370 m.a., por encima, nuestros cuerpos y sentidos todos. Bajo un cielo único, tan azul como raso, tan cubiertos de niebla, casi invisibles. Así, bajo el saludo, al abrazo de la montaña y de la piedra.
¿ Y la bajada…? Pues a discreción y por el mismo sendero que nos trajo hasta el Puerto de la Escaleruela de nuevo; sendero empedrado y carril hasta donde nos dejó el autocar en el punto indicado, cruce de la carretera que sube de Antequera hacia el Valle de Abdalajís.
Como siempre, dejo algunas instantáneas como muestra, prueba y detalle del camino, de lo vivido hoy. De este paisaje tan característico, que tanto guarda y enseña; que tanto esconde y nos revela.
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-Acceso: Desde Granada nos dirigimos en autocar hasta la localidad malagueña de Antequera, continuando por la carretera que lleva al Valle del Abdalajís, en cuyo cruce con la que sube de Antequera comenzamos la ruta junto al panel informativo del Sendero la Escaleruela.
- Itinerario: Sendero de la Escaleruela, Puerto de la Escaleruela, cordal del Camorro Alto (por la cara sureste), Cumbre del Camorro Alto.
- Participantes: Club de Senderismo el Bastón
- Trayecto: lineal
- Duración del recorrido: 5 h. y 30 m. (con descansos incluidos) ida y vuelta
- Distancia del recorrido: 14,74 km aprox., también ida y vuelta
- Desnivel máximo: 780 m.
- Dificultad: Media-alta
- Agua: llevar

domingo, 15 de febrero de 2009

MECINA - MINAS DEL CONJURO - MECINA

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Finalizando en donde comenzamos este recorrido circular, en la localidad de Mecina. Del que nos hemos traído una estupenda visión de esta parte de la Alpujarra menos expuesta a la excesiva presión del turismo. Con el recuerdo adosado de algunos elementos del pasado (su típicas construcciones, escarihuelas, puentes, molinos, antiguas instalaciones mineras, etc.etc.)
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Llegando a Mecina, con estos almendros en flor a reventar como preludio de esa primavera tan próxima
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Y con Pitres arriba como referencia seguimos, caminando por la carretera que une estos dos pueblos: Ferreirola y Mecina; hacia el que nos dirigimos toda hacia delante; y con el que nos reencontraremos al poco de haber pasado el Barranco las Zorreras .
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Prueba gráfica, a la salida del pueblo, además de lo que también por aquí cae del cielo, de vez en cuando
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Y así llegamos a su lavadero público y fuente adosada, situados junto a su Iglesia de la Santa Cruz . Sobre la fuente decir que está construida en mampostería enfoscada y blanqueada. Presenta un pilar abrevadero, sobre el que descansa el frente donde se alojan sus cuatro caños. Este se encuentra rematado por pequeños frontones de forma semicircular, siendo el central el de mayor tamaño. Todo el conjunto está enmarcado por dos pilares, ubicandose en un segundo plano un nuevo muro enfoscado y blanqueado tambien de forma semicircular. Y sobre su iglesia parroquial del siglo XVI, que anexo a ella está el antiguo cementerio (hoy en día en desuso) y cómo no, destacando, su alta torre, símbolo de referencia del pueblo.
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Continuamos nuestro camino por Ferreirola; atravesándola, a cal y blanco. Localidad que también está dentro del Sitio Histórico de la Alpujarra Media y La Taha, y tiene su trama urbana y entorno protegidos como Bien de Interés Cultural.
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Y su apreciada y famosa Fuente  de la gaseosa, que encontramos a las afueras y/o entrada de Ferreirola (dentro del T.M. de La Taha, sobre la cota de los 1.000 msnm). Como su nombre quiere indicar, se trata de un agua con gas carbónico natural, muy agradable al paladar al no poseer el sabor herrumbroso del hierro que suele acompañar a la inmensa mayoría de los manantiales gaseosos de La Alpujarra. Por esta razón, se trata de unas aguas sumamente apreciadas por las gentes de la comarca, que han de recorrer hasta ellas una solitaria y bella vereda de herradura, lo que, sin lugar a dudas, ha preservado y conservado adecuadamente este enclave natural
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Ferreirola, con su famosa Era del Trance debajo
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Y al fondo ya tenemos a Ferreirola como punto de referencia. Arriba Pitres, para más señas
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Compartiendo pasos con el sendero de la Ruta Medieval (el PR-A299) cuyo hito vemos a nuestra derecha
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Con las minas del Conjuro a nuestras espaldas y letrero indicador del GR-142 que hemos traído hasta ahora
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Y de nuevo, de vuelta al puente sobre aguas turbulentas, sube que te sube, arriba tenemos a Busquístar como meta y punto y seguido.
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¡¡¡ Agua va !!! Y no era broma, porque el río Trevélez rugía como una fiera, bajo ese destino, corazón de la naturaleza.
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Con una corta visita a esta toma del Molino de Busquístar, que realizamos aguas arriba, a pocos minutos, con algún que otro paso con dificultad añadida.
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 Bajando de nuevo hasta el río Trevélez. Puente del Molino y antiguo Molino de Busquístar que vemos en este caso como referencia
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Y ya, por esta otra escarihuela abajo, la de Busquístar ahora, conocida también como Carihuela del Conjuro, que caemos en picado
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Pero antes, una parada para el avituallamiento y merecido descanso
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Y de nuevo el Sendero GR-142 para abajo que nos vamos
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Hasta llegar a la Venta del Relleno (a nuestra izquierda, fuera del enfoque), situada junto a este cruce de carreteras. Al fondo y arriba tenemos ya las antiguas dependencias de las Minas del Conjuro. Las Minas propiamente dichas, a la explotación minera al aire libre, me refiero, nos la encontraríamos continuando carretera arriba con dirección a Trevélez.
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Carretera A-4130 por la que "circularemos" unos cientos de metros
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Precisamente ésta, la que sube desde Almegíjar, la A-4130, con la que nos topamos justo tras dejar atrás el cortijo.
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Pista que desemboca junto a este cortijo; situado sobre la Acequia Real de Trevélez y la Hoya del Magalite. Arriba, a la izquierda, se observa un tramo de la carretera que deberemos de subir más adelante
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Y de nuevo en el carril, ya tenemos las minas del Conjuro delante de nuestros ojos con la localidad de Busquístar a la izquierda y el Peñabón al fondo completamente nevado.
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Pero antes... una instantánea de vértigo sobre este mirador situado sobre el llamado Pecho de las Carihuelas
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Pista que deberemos de continuar con ese giro a la izquierda en el cruce anteriormente indicado; y ya, todo hacia delante...
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Cuyas vistas en panorámica nos dejan ver estas ocho perlas de la Alpujarra: Fondales, Mecina, Ferreirola, Capilerilla, Pitres, Atalbeitar, Busquístar y Pórtugos. Discurriendo, debajo, el hendido barranco del río Trevélez, en su tramo medio-bajo, encajonado entre la Sierra  de Mecina y la falda sur de Sierra Nevada. Disfrutando en cercanía del ámbito visual del paisaje de La Taha que llega hasta los 1900 msnm desde el cauce del río, a 1200.
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"Escalera de montaña" que nos deja en este cruce con el carril que sube desde Órgiva - tramo del GR-142
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Escarihuela de Fondales, que sube al Cerro de la Corona, y que atacamos como primera y mayor subida de importancia del recorrido. Empleando en su ascenso unos 50 minutos.
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Puente que cruzaremos, observando a nuestra izquierda una vistosa cascada y las ruinas de un antiguo molino harinero, de los muchos que salpicaban estos parajes y rincones fluviales en el pasado, para continuar con el sendero de los pasos con ese giro a la derecha y encararnos con la otra ladera; la contraria evidentemente de la que por donde bajamos.
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Para al poco cruzar por este puente sobre el río Trevélez. Puente al que llaman romano, probablemente de época bajomedieval, ya sea dominación romana, o bien época musulmana
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Continuando con el descenso de los pasos...
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Lavadero en donde vemos el panel informativo del GR-142 - Senda de la Alpujarra Granadina-Almeriense-
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Pasando por el lavadero de Fondales que deberemos de dejar atrás. Lavadero con el nos topamos bajando por el Camino Campuzano dirección hacia el río Trevélez. Un tinao de paso que cubre una curva del camino que desciende en rampa. Está construido con muros y pilastras de piedra seca, con lajas de pizarra de tamaño medio sin encalar, sobre los que descansan unos troncos de castaño con alfarjías  y unas capas de lajas, malhecho y launa, que terminan por conformar el terrao con beriles y castigaderas. Bajo este tinao y adosadas al muro curvo se asientan una fuente y un vaso continuo donde se hayan varias pilas de lavar que se escalonan para adaptarse a la pendiente de la calle.  El agua sobrante del lavadero pasa a una alberca de riego que se encuentra en una cota inferior y que a su vez da agua a los cultivos situados a cotas inferiores en Haza Naranjo.
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Fuente de Fondales, que encontramos a la entrada del pueblo, cuya originalidad radica en el mural cerámico que hay en su frontal con diversos poemas, dichos y poesías de la zona, en donde podemos abastecernos.
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...Su vecina Fondales, cuyo núcleo está declarado como Sitio Histórico, BIC
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Bajando primero por el Camino de Mecina hasta...
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Hermosa localidad de Mecina, perteneciente a la Taha, a la que llegamos sobre las 10:30 de la mañana, como recién abierta para nosotros. Estamos dentro del Sitio Histórico de la Alpujarra Media y La Taha que comprende un amplia área geográfica de la comarca de la Alpujarra, precisamente la que mejor conserva los valores típicos alpujarreños.
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Desde Granada nos dirigimos en autocar hasta Mecina para acometer este interesante recorrido. Dejando antes y atrás a los pueblos del Poqueira, bajo el sol y la penumbra. Despertándose a la vida de a diario. Arriba, la nieve; acá abajo, la cal, la piedra, el agua, el hombre por entre las calles y las terrazas.
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Plano y trazado del recorrido
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MECINA – MINAS DEL CONJURO
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De nuevo, alejados ya un poco de la gran ola que levantó el invierno y que nos cayó a todos como un jarro lleno de nieve y agua fría, nos acercamos a esa tierra que tanto enamora: La Alpujarra.
Así que, para ya vamos, en autocar hasta la localidad de Mecina, carretera y manta, desde Granada, con vistas incluidas y acumuladas durante el trayecto como regalo de esta tierra tan llana y altiva, como llena de contrastes.
Localidad esta de Mecina, núcleo principal del antiguo Mecina-Fondales, y segundo pueblo más grande de La Taha, en donde aterrizamos. Así que, una vez colocados todos los aperos y arreos senderistas, comenzamos con la bajada por el llamado Camino de Mecina que nos lleva hasta Fondales. Dejando atrás, una vez aquí, su famosa fuente, sus lavaderos públicos, cogiendo el llamado GR-142 - Senda de la Alpujarra Granadina y Almeriense. Sendero que, primeramente nos descendiende hasta el río Trevélez; cruzándolo por un pequeño puente, que muchos llaman romano, probablemente de época bajo-medieval, ya sea dominación romana, o bien época musulmana, para ascender acto seguido, primera subida de importancia de la ruta de unos 50 minutos de duración, por la escarihuela que tenemos de frente, hacia la derecha, como recuerdo de estos caminos reales que zigzaguean entre las montañas salvando grandes desniveles del terreno. En este caso hablamos de la Escarihuela de Fondales, que nos sube hasta una pista de tierra;  girando nosotros, como continuidad de nuestros pasos,  a la izquierda (a la derecha nos llevaría hasta Órgiva). Marchando acto seguido, a media ladera, por la Sierra de Mecina.
Mientras vamos y hemos ido obteniendo sobre la marcha de los pasos una maravillosa panorámica de los pueblos y anejos escalonados que tenemos a nuestra izquierda, y hacia delante, a la otra margen del río Trevélez, estas 8 perlas: Fondales, Mecina, Ferreirola, Capilerilla, Pitres, Atalbeitar, Busquístar y Pórtugos.
Y así continuamos, a pulmón y cielo abierto con la caminata, por esta pista; asomándonos al poco, tras un pequeño desvío en descenso, a la izquierda del camino, sobre el llamado Pecho de las Carihuelas. Disfrutando aquí de unas estupendas vistas de vértigo.
Retomando la pista de nuevo, proseguimos hasta toparnos con un cortijo a la derecha, situado junto a la Acequia Real de Trevélez, sobre la Hoya del Magalite, por encima de la carretera que sube de Almegíjar; concretamente la A-4130. Subiendo por la misma, después de hacer el stop correspondiente, durante un corto trayecto, ya por el asfalto más cansino, hasta la Venta del Relleno. Lugar junto al que hacemos un alto en el camino para degustar de nuestro menú montañero.
Parada para el avituallamiento tras la que, y antes de emprender la marcha, aprovechamos un pequeño grupo para realizar una corta visita a las antiguas y cercanas dependencias administrativas de las Minas del Conjuro, junto a las viviendas y área de recreo de las mismas, que vemos en un estado más que ruinoso.
Enclave este de las Minas del Conjuro, situadas sobre el Cerro que les ha dado nombre, y desde donde se domina el Valle de Trevélez y el extenso territorio escalonado de verdes, con sus perlas incrustadas, de la Taha y Busquístar.
Sobre las minas decir que fueron las más importantes detrás de las de Alquife. Atribuyéndosele a la Edad Media el periodo de mayor actividad y desarrollo. Aunque, al parecer, fueron los romanos los primeros en absorberle a estas tierras su rico y útil hierro. Añadiéndosele el del mineral de mercurio, como segunda mena en importancia, en las extracciones efectuadas por estos alrededores.
En nuestra época, y ya más cercana, decir que estuvieron abiertas entre 1954 y 1973. Pasando posteriormente, una vez cerradas, a manos de la Universidad de Granada que las utilizó para que el personal universitario se quedará allí para realizar algunos de sus trabajos o para que los alumnos hicieran trabajos de campo. Mudándose estos posteriormente a otras dependencias de la UGR, quedando nuevamente sus instalaciones desocupadas.
El espacio está ahora abandonado, pero la intención es convertirlo en un centro de actividad científica y divulgativa con atractivo turístico.
Como se puede comprobar a simple vista, las minas están y estuvieron fundamentalmente a cielo abierto (cerrándose alguna bocamina que otra por motivos de seguridad). Tienen 3 hectáreas de extensión y varias edificaciones y se encuentran en los términos municipales de Busquístar, Cástaras y Almegíjar. La zona está declarada Sitio Histórico. Primeras piedras, como vemos, que ya se han puesto sobre la roca de la esperanza para la recuperación y conservación de las mismas.
Y volviendo a nuestra historia, ahora de los pasos, el regreso lo hacemos, bajando por la llamada Escarihuela de Busquístar, también conocida como Carihuela del Conjuro, que nos desciende hasta el mismísimo río Trevélez de nuevo. Un bonito descenso, de unos 15 minutos, tan refrescante como relajante. Llegando al final hasta un nuevo puente sobre el río, el Puente del Molino de Busquístar, junto al que se observan los restos de un antiguo molino; y en donde decidimos de nuevo realizar, aquí y ahora, otra pequeña incursión para comprobar en ésta, las construcciones que quedan en pie de la toma de agua, en desuso, y que abastecían el molino; situadas unos metros más arriba del río, por su margen derecha. Río Trevélez que, por cierto, iba con un caudal más que considerable, como referencia más que agradable y sonora.
Iniciando a continuación, tras darnos la vuelta y de regreso al puente (situados, como curiosidad, casi a la misma altitud que la del inicio en Mecina), la segunda subida de importancia de la ruta, de unos 20 minutos, hasta el pueblo de Busquístar. Tesoro este ubicado, tan al aire libre, al borde del precipicio formado por el río Trevélez y una de las localidades que mejor ha sabido conservar la tradicional arquitectura alpujarreña.
Desde donde seguimos, nada más llegar a sus primeras casas, girando a la izquierda junto al panel informativo con el que nos topamos, con dirección Ferreirola, dando que dándole a la huella de los pasos, compartiendo senderos: el GR-142 y el PR-A299. Catalogado este último, el PR-A299, como Ruta Medieval, para más señas y que recorrimos nosotros en el 2007. Concretamente el 18 de noviembre. Ruta Medieval, a la que le podéis echadle una ojeada pinchando directamente aquí.  
Dejando atrás primero y antes de llegar a esta bonita localidad, a nuestra izquierda la Era del Trance, con otra escarihuela de importancia a esta altura: la de la Panjuila ; y, a nuestra derecha, un poco más hacia delante, una de las numerosas fuentes de la salud existentes en la Alpujarra, llamada popularmente ésta, como la de “la gaseosa” por el típico sabor que deja en la boca. Encontrándonos al final con sus lavaderos públicos e Iglesia, y pequeño cementerio anejo a la misma, tan característico del pasado. Prosiguiendo por la carretera asfaltada hacia Mecina.
Así que con la mirada y vistas puestas, como referencia, en la localidad allá arriba de Pitres, como "colgada" sobre nuestra localidad de origen, Mecina. Disfrutando además de los almendros en flor que por aquí ya estaban más que reventones, a un lado y otro de la carretera, y al poco de haber dejado atrás el Barranco las Zorreras, acá estamos junto a las primeras casas de Mecina y el Café Piano Bar La Cueva de Mora Luna como meta, en donde la mayoría se refugió para tomarse ese refresco para los internos. Continuando el resto hasta el centro del pueblo, repartiéndose la tropa, antes de subirnos al autocar; cómo no, que nos llevaría de regreso a casa.
Para terminar, como siempre, dejo algunas instantáneas como prueba y muestra del camino, de lo vivido. Con una pequeña reseña, y tan curiosa, sobre algunos motes y apodos, por los que eran llamados, en el pasado más cercano, los habitantes de algunos de estos pueblos de nuestra querida Alpujarra granadina. Y así se les llamaba, por ejemplo: “Cañoneros” a los de Lanjarón; “güeveros”, a los de Órgiva u Órjiva; “bárbaros”, a los de Pitres y Cáñar; “chamuscaos”, a los de Busquístar; “recanelosos”, a los de Soportújar;  “ahumaos”, a los de Bubión; "culebrones" a los de Notáez (con este curioso dicho pendiente de aclaración: Notáez, comerás si traes); "lagartos" a los de Almegíjar; "patanes" a los de Mecina Bombarón, etc.etc. Para ese cuantioso etcétera, seguiremos preguntando. ¡Un saludo y hasta la próxima!
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MECINA - MINAS DEL CONJURO -MECINA

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 DATOS BÁSICOS DE LA RUTA:
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- Acceso: Desde el Polideportivo de Albolote (Granada) nos dirigimos en autocar hasta la localidad de Mecina.
- Itinerario: Mecina, Fondales, río Trevélez, Escarihuela, Venta del Relleno, Dependencias de las Minas del Conjuro, Escarihuela de Busquístar, río Trevélez, Busquístar, Ferreirola, Mecina.
- Trayecto: Circular
- Duración del recorrido: 6 h. y 30 m. (con descansos incluidos)
- Distancia del recorrido19 km aprox.
- Desnivel máximo: 300 m.
- Dificultad: Media
- Sistema MIDE: (2.2.3.3)
- Agua: en los 4 pueblos visitados.
- Participantes: 35 miembros del Club de Senderismo El Bastón